Ha vuelto ha suceder en mi el desdèn.
¿Cómo se hace una para esperar no esperando?
Sólo me queda creer.
La línea de tu sonrisa proyectàndose en mi mejilla y tus sutiles rasgos fascinados por la noche.
Fue así como sin querer se hicieron cenizas la cascaras que cubren el corazón.
Así este instante sin consuelo me grita el miedo, que siento de que me tengas sin ser tuya.
Así me duermo ahora, con el corazón delirante y la mente anonadada, como los sabios que dicen que solo saben no saber nada.