Siempre es raro despertar cuando uno espera escapar de su realidad, pero la realidad misma es lo que existe, lo que nos hace ser y desear nuestra propia irrealidad.
entre fuego y cielo violeta he despertado de mi propia muerte, con unas manos en mi espalda que podían llegarme al alma. las mismas manos que me tocan, me confortan y alborotan mi carne, la sonrisa de papel que se rompió en mi cama y empapó mi almoahada de lagrimas y sudor.
hicieron falta algunas horas para entender el mundo como es y para quererme a mi misma tal cual soy, porque todo es como es y yo soy como soy.