En este momento he quemado mis promesas
Las que sin pudor alguno he despedazado
Las que con cautela he podido evadir
E incluso las que anhelante guardé como un secreto…
Ya no existen,
Se han hecho cenizas…
Bajo el purgatorio
Cual alma errante desempeña su función de subsistir
En la faz del tormento de las voces que guarecen
Dentro de sus propias entrañas
Que recuerdan la aberración de su propia utopía terrestre
Allí se amanceba y se funde la realidad con la ficción
Dando lugar a la perplejidad de su existencia
Que no es más que una incógnita sin réplica alguna.
Se emancipan las nobles criaturas ante la verdad
Se refugian de la pobre y putrefacta incertidumbre
Ante el azar, ante las rabietas que impone el destino
Que no existe para nadie salvo el que lucha
Desparramando ansiedad y frio en la sangre
Con venas negras por donde corre el dolor
Dolor efervescente,
Asfixiante,
Dolor que envenena las neuronas
Y corta las alas
De los ángeles
De los demonios
Que se arrastran en el juicio
De los que no tienen cordura
De los que tragan sin masticar
De los que aman sin amar.
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