Con el corazón invertido, y las palabras a medias...
se convierte el temor en suplicas
de un día ser merecedora de versos,
de poder ser vista por otros ojos como yo quiero que me vean,
con el alma expuesta
y el perfume de mi ser derramado sobre otros hombros,
totalmente...
adorada por existir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario