8.12.15

como sin querer-queriendo

Se van perdiendo las luces que se proyectan de los huecos que tenemos en el cuerpo.

La luz de los ojos cuando sueñan y miran la esencia pura de la materia.

La luz que sale de la boca cuando profesa sus anhelos, sus te-amos,sus yo quiero.

La luz que sopla la nariz con cada bocanada de aire fresco.

La luz de las orejas que escuchan con el corazón.

La luz de nuestro sexo cuando hacemos el amor.

La luz que emana de nosotros, cuando estamos huecos (porque sí, somos un hueco-somos un vacío)

Y, así vamos a creando espacio para la obscuridad permanente (permanente y ahogante),
 dejamos de soñar,

apagamos el corazón, lo ponemos duro (y el corazón hay que tenerlo blandito...muy blandito...blanditito)

Todavía recuerdo las quejas que tenía para misma por ser blanda de corazón,

pero prefiero un corazón de miel a un corazón de piedra.

Le estoy echando agua tibia mientras tanto, 

a ver si no se me endurece tan rápido,

y ver si no apago las luces...

tan rápido. 



No hay comentarios: